domingo, 26 de noviembre de 2006

Aspirar es priviliegio de mujer


“Aspirar es privilegio de mujer”

Anne Louise Germaine, escritora e intelectual francesa- y una de las grandes pensadoras de los siglos XVIII y XIX, es la autora material de tan reivindicativa cita. Nació en París en 1766. Hija del financiero y político Jacques Necker, se casó en 1786 con el embajador sueco en Francia, Eric Magnus, barón de Stael-Holstein. En 1802 y en 1807 tuvo que exiliarse con la publicación de “Delfina”, su primera novela y “Corinne”, basada en la brillante carrera artística y literaria de la heroína norteamericana Corinne. Germaine fue, con toda seguridad, una de las primeras féminas en la historia reciente de la humanidad que luchó por la igualdad de oportunidades y por la dignidad y respeto de la mujer. Un inmejorable ejemplo de esfuerzo y sacrificio que da pie al argumento de este artículo de opinión: “La importancia de la mujer en el ámbito rural”.

Situemos primero la información. 10º Congreso de Economía de Castilla y León. Se celebró el pasado 25 de noviembre en Valladolid. Margarita Rico González, ingeniera agrícola y forestal de la UVA y Jesús María Gómez García, economista de la misma universidad, impartieron una conferencia excepcional con el título “La actividad empresarial de las mujeres en el ámbito rural. Un análisis para Castilla y León. Resultado; la mujer es una de las grandes empresarias en el ámbito rural. Conclusión: El futuro y el presente de nuestros pueblos depende del apoyo y el asesoramiento decididos por la mujer en el ámbito rural.

Johann Wolfang Goethe, poeta y dramaturgo alemán, solía decir: “No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer”. Y es totalmente cierto. Las mujeres del ámbito rural de Castilla y León- y por supuesto las del resto del país- saben lo importante que es poner en práctica la máxima empresarial de aplicar y desarrollar cualquier idea. Y es lo que, según este elaborado estudio, están haciendo.

Viven por lo general en pueblos de menos de 2000 habitantes. Están casadas, tienen una formación académica mediana y su edad oscila entre los 35 y los 54 años. Emprenden negocios vinculados sobre todo a la hostelería y el sector servicios. Pequeñas empresas que mantienen la riqueza de los núcleos rurales, aportan un importante ingreso a la economía familiar y evitan la despoblación. Sin embargo, deben hacer frente a grandes dificultades. Muchas veces sin ayuda, apoyo, asesoramiento o comprensión de las instituciones. De manera directa, la despoblación conlleva una disminución de la demanda progresiva que se acentúa con la falta de ciertos servicios empresariales y la escasez de formación profesional. Y sin embargo, su fuerza de voluntad, su insistencia, su valor, sus ganas de luchar y la seguridad en si mismas y en sus posibilidades les permiten “aspirar” a conseguir sus objetivos empresariales, casi siempre basados en grandes ideas. “Las que conducen al mundo no son las máquinas, sino las ideas”, decía Víctor Hugo.

Anne Louise Germain lo sabía. Creía en la igualdad entre el hombre y la mujer. Anhelaba una realidad más igualitaria para ambos. Y soñaba con un mundo político, social, cultural y también empresarial en el que la mujer fuera protagonista de su propia historia. Dos siglos después, de algún modo, la mujer- y sobretodo la del ámbito rural- recoge su testigo. La carrera no ha hecho sino comenzar. Y será sumamente complicada, pero lo que queda demostrado es que la mujer es y será al pueblo lo que el agua a la vida. La vida de nuestros pueblos depende de nuestras mujeres. Cuidémoslas.

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