
“Los manjares de la tierra castellana”
Extraigo este curioso y manido titular- aunque no por ello menos certero e interesante- de uno de los suplementos (con el título de “Mundo Natural”) que ofrece con gran acierto y difusión el diario El Mundo algunos días de la semana a sus lectores. Concretamente- y ofrezco datos y detalles porque creo que merece una lectura atenta y pausada- fue escrito el pasado martes 17 de octubre por Loreto Velázquez- entiendo que redactora de este medio de comunicación y a la sazón una cualificada entendida de uno de los universos más maravillosos, enigmáticos, sorprendentes y apasionantes que existen en el mundo, el inigualable y emblemático mundo de las setas.
Loreto Velázquez, de manera cuidadosa, pormenorizada y muy estudiada, ofrece con cariño y respeto al lector-y sobretodo a los ciudadanos del mundo rural entre los que con orgullo me incluyo- algunas interesantes e importantes claves económicas, culturales y sociales. Claves que pueden y deben contribuir al desarrollo comercial y económico de aquellas zonas de Castilla y León que supieron con mimo y esmero cuidar, proteger y potenciar las virtudes de su patrimonio medioambiental y natural. El entorno de la localidad serrana de Salas de los Infantes, inmerso en pleno parque regional de la Sierra de la Demanda es un buen ejemplo. En fin, vayamos lógicamente desgranando este episodio por partes para al final llegar, si ustedes quieren, a alguna conclusión.
Desde hace ya algún tiempo, la Junta de Castilla y León a través de su consejería de Medioambiente y, con el consejo y la anuencia de los alcaldes de la zona, está intentando poner en marcha un importante proyecto de carácter natural y medioambiental, la creación de un bosque modelo en la zona de Pinares, situado entre las provincias de Soria y de Burgos. El objetivo inmediato- pero no por ello más difícil de alcanzar- es el de la integración de la comarca de Pinares dentro del proyecto “Red Internacional de los Bosques Modelo. En principio, el proyecto acogerá a 43 bosques de todo el mundo, que se integrarán dentro de una red de protección y tratamiento especial debido a sus inigualables e incomparables características de conservación.
Dentro de esta misma línea- la que busca la explotación de nuestros recursos y su uso dentro de un marco de desarrollo sostenible- la provincia de Soria ha iniciado un importante proyecto de conservación y explotación de sus recursos, en el que las inversiones- prácticamente tramitadas y aprobadas en su totalidad- intentarán poner en marcha la economía más desfavorecida, la que hace referencia al mundo rural. Soria se convertirá así- y este es un apartado que debería interesar a todos y cada uno de los alcaldes de la Sierra de la Demanda- en un referente de investigación y conservación del medioambiente a nivel internacional.
Siguiendo este interesante hilo conductor deduciremos que el importante universo de la micología y la explotación de los recursos naturales y económicos de los que nos provee se convierte en otra importante fuente de creación de riqueza, empleo y progreso para las zonas mencionadas. Por todos es conocido como cada año, dependiendo de cómo sea la temporada, se llevan a cabo recolecciones sumamente importantes de setas, entre las que destacan dos, la de la mícula, Níscalo, Nícalo o Robellón y la del Hongo Belcha. Ésta está siendo además una campaña excepcional. La Sierra de la Demanda está surtiendo con miles y miles de kilos de estos valiosos y cotizados ejemplares a los mercados de toda España, pero... ¿Controlamos realmente este mercado potencialmente tan interesante? ¿Recolectamos siguiendo los patrones de respeto y protección medioambiental? Sinceramente, creo que no.
Sábado 21 de octubre. Ocho de la mañana. Día gris, frío y lluvioso. Aparco mi furgoneta junto a uno de los pinares- por cierto en magnífico estado de conservación- que se halla junto a la maravillosa localidad de Monasterio de la Sierra. Cojo la navaja, preparo las cestas y busco la entrada al bosque. El pinar está atestado de gente ese día. Nada más entrar la primera sorpresa desagradable; desperdicios tirados en una zona de especial protección medioambiental. Avanzo y entro despacio en la superficie arbolada. Con especial estupefacción observo como más de la mitad del pinar ha sido rastrillado. Alguien, ha arrasado no sólo con el nícalo que pretendía buscar sino también con el sedimento del suelo y con la posibilidad de que está especie siga creciendo y desarrollándose en esa zona. Desesperado, intento retomar mi objetivo cuando- de repente- observo que el resto de las especies- en una zona espectacularmente amplia- han sido pisoteadas, arrancadas y tiradas por el puro placer de la destrucción. Mi desolación es total y la indignación en ese momento difícil de explicar.
Ese mismo domingo por la tarde. Conversación con Don Romualdo Pino Rojo, diputado provincial por Salas, durante el partido que enfrenta a los juveniles del Salas contra el Atlético Burgalés. Comentamos lo ocurrido. Ambos estamos de acuerdo en que estas prácticas no están a la altura del inmenso patrimonio natural que nos cedieron para su aprovechamiento ordenado y útil nuestros antepasados. Además, el comentario se dirige hacia la vertiente empresarial. Terminamos por conversar y, entre otros e interesantes apartados, los dos mencionamos la lógica posibilidad de acotación de nuestros montes para evitar este tipo de prácticas y la necesidad de creación de una lonja o centro comarcal de control de compra-venta de este tipo de artículos para establecer el control en el mercado. Torrubia de Soria, una pequeña localidad de esa provincia, se convierte en un buen ejemplo por haberse convertido en el primer municipio que instaura un coto privado de setas con un sistema de “control adjudicado”. Se instaura por primera vez la necesidad de conseguir un permiso para la recolecta de setas en ese lugar, abriendo una nueva vía de explotación y uso de este preciado y sensible recurso.
La micología, ese pequeño pero interesante, enigmático, sensible y precioso universo natural, forma parte de esa gran madre de todas las cosas que es la naturaleza. El hombre- a pesar de su ingenio para intentar salvar y explotar ordenadamente los recursos naturales (bosque modelo, Torrubia de Soria etc.) es siempre- por desgracia para el progreso real de la humanidad- un lobo para si mismo. En este sentido y con respecto a este mundo, el de la micología, nos estamos comportando como auténticos depredadores ecológicos. Tal vez ha llegado el momento de confiar en la experiencia de nuestros mayores, de aquellos que antes cuidaron y protegieron nuestros bosques, que ejercieron los antiguos oficios en nuestros pueblos, para buscar entre todos soluciones a un problema, el de la degradación medioambiental, que ya afecta a la totalidad de nuestro planeta y que amenaza también con afectarnos a nosotros. Así, Castilla y León y sobre todo las provincias de Soria y Burgos- en el ámbito micológico- deben convertirse en los puntales en cuanto a investigación y transmisión de valores de conservación, cuidado y respeto por el medioambiente. En nuestras manos está nuestro futuro. No desperdiciemos esta maravillosa oportunidad. La madre naturaleza nos lo agradecerá.
Extraigo este curioso y manido titular- aunque no por ello menos certero e interesante- de uno de los suplementos (con el título de “Mundo Natural”) que ofrece con gran acierto y difusión el diario El Mundo algunos días de la semana a sus lectores. Concretamente- y ofrezco datos y detalles porque creo que merece una lectura atenta y pausada- fue escrito el pasado martes 17 de octubre por Loreto Velázquez- entiendo que redactora de este medio de comunicación y a la sazón una cualificada entendida de uno de los universos más maravillosos, enigmáticos, sorprendentes y apasionantes que existen en el mundo, el inigualable y emblemático mundo de las setas.
Loreto Velázquez, de manera cuidadosa, pormenorizada y muy estudiada, ofrece con cariño y respeto al lector-y sobretodo a los ciudadanos del mundo rural entre los que con orgullo me incluyo- algunas interesantes e importantes claves económicas, culturales y sociales. Claves que pueden y deben contribuir al desarrollo comercial y económico de aquellas zonas de Castilla y León que supieron con mimo y esmero cuidar, proteger y potenciar las virtudes de su patrimonio medioambiental y natural. El entorno de la localidad serrana de Salas de los Infantes, inmerso en pleno parque regional de la Sierra de la Demanda es un buen ejemplo. En fin, vayamos lógicamente desgranando este episodio por partes para al final llegar, si ustedes quieren, a alguna conclusión.
Desde hace ya algún tiempo, la Junta de Castilla y León a través de su consejería de Medioambiente y, con el consejo y la anuencia de los alcaldes de la zona, está intentando poner en marcha un importante proyecto de carácter natural y medioambiental, la creación de un bosque modelo en la zona de Pinares, situado entre las provincias de Soria y de Burgos. El objetivo inmediato- pero no por ello más difícil de alcanzar- es el de la integración de la comarca de Pinares dentro del proyecto “Red Internacional de los Bosques Modelo. En principio, el proyecto acogerá a 43 bosques de todo el mundo, que se integrarán dentro de una red de protección y tratamiento especial debido a sus inigualables e incomparables características de conservación.
Dentro de esta misma línea- la que busca la explotación de nuestros recursos y su uso dentro de un marco de desarrollo sostenible- la provincia de Soria ha iniciado un importante proyecto de conservación y explotación de sus recursos, en el que las inversiones- prácticamente tramitadas y aprobadas en su totalidad- intentarán poner en marcha la economía más desfavorecida, la que hace referencia al mundo rural. Soria se convertirá así- y este es un apartado que debería interesar a todos y cada uno de los alcaldes de la Sierra de la Demanda- en un referente de investigación y conservación del medioambiente a nivel internacional.
Siguiendo este interesante hilo conductor deduciremos que el importante universo de la micología y la explotación de los recursos naturales y económicos de los que nos provee se convierte en otra importante fuente de creación de riqueza, empleo y progreso para las zonas mencionadas. Por todos es conocido como cada año, dependiendo de cómo sea la temporada, se llevan a cabo recolecciones sumamente importantes de setas, entre las que destacan dos, la de la mícula, Níscalo, Nícalo o Robellón y la del Hongo Belcha. Ésta está siendo además una campaña excepcional. La Sierra de la Demanda está surtiendo con miles y miles de kilos de estos valiosos y cotizados ejemplares a los mercados de toda España, pero... ¿Controlamos realmente este mercado potencialmente tan interesante? ¿Recolectamos siguiendo los patrones de respeto y protección medioambiental? Sinceramente, creo que no.
Sábado 21 de octubre. Ocho de la mañana. Día gris, frío y lluvioso. Aparco mi furgoneta junto a uno de los pinares- por cierto en magnífico estado de conservación- que se halla junto a la maravillosa localidad de Monasterio de la Sierra. Cojo la navaja, preparo las cestas y busco la entrada al bosque. El pinar está atestado de gente ese día. Nada más entrar la primera sorpresa desagradable; desperdicios tirados en una zona de especial protección medioambiental. Avanzo y entro despacio en la superficie arbolada. Con especial estupefacción observo como más de la mitad del pinar ha sido rastrillado. Alguien, ha arrasado no sólo con el nícalo que pretendía buscar sino también con el sedimento del suelo y con la posibilidad de que está especie siga creciendo y desarrollándose en esa zona. Desesperado, intento retomar mi objetivo cuando- de repente- observo que el resto de las especies- en una zona espectacularmente amplia- han sido pisoteadas, arrancadas y tiradas por el puro placer de la destrucción. Mi desolación es total y la indignación en ese momento difícil de explicar.
Ese mismo domingo por la tarde. Conversación con Don Romualdo Pino Rojo, diputado provincial por Salas, durante el partido que enfrenta a los juveniles del Salas contra el Atlético Burgalés. Comentamos lo ocurrido. Ambos estamos de acuerdo en que estas prácticas no están a la altura del inmenso patrimonio natural que nos cedieron para su aprovechamiento ordenado y útil nuestros antepasados. Además, el comentario se dirige hacia la vertiente empresarial. Terminamos por conversar y, entre otros e interesantes apartados, los dos mencionamos la lógica posibilidad de acotación de nuestros montes para evitar este tipo de prácticas y la necesidad de creación de una lonja o centro comarcal de control de compra-venta de este tipo de artículos para establecer el control en el mercado. Torrubia de Soria, una pequeña localidad de esa provincia, se convierte en un buen ejemplo por haberse convertido en el primer municipio que instaura un coto privado de setas con un sistema de “control adjudicado”. Se instaura por primera vez la necesidad de conseguir un permiso para la recolecta de setas en ese lugar, abriendo una nueva vía de explotación y uso de este preciado y sensible recurso.
La micología, ese pequeño pero interesante, enigmático, sensible y precioso universo natural, forma parte de esa gran madre de todas las cosas que es la naturaleza. El hombre- a pesar de su ingenio para intentar salvar y explotar ordenadamente los recursos naturales (bosque modelo, Torrubia de Soria etc.) es siempre- por desgracia para el progreso real de la humanidad- un lobo para si mismo. En este sentido y con respecto a este mundo, el de la micología, nos estamos comportando como auténticos depredadores ecológicos. Tal vez ha llegado el momento de confiar en la experiencia de nuestros mayores, de aquellos que antes cuidaron y protegieron nuestros bosques, que ejercieron los antiguos oficios en nuestros pueblos, para buscar entre todos soluciones a un problema, el de la degradación medioambiental, que ya afecta a la totalidad de nuestro planeta y que amenaza también con afectarnos a nosotros. Así, Castilla y León y sobre todo las provincias de Soria y Burgos- en el ámbito micológico- deben convertirse en los puntales en cuanto a investigación y transmisión de valores de conservación, cuidado y respeto por el medioambiente. En nuestras manos está nuestro futuro. No desperdiciemos esta maravillosa oportunidad. La madre naturaleza nos lo agradecerá.
Artículo publicado en el Tribuna del Mundo-Correo de Burgos
